jueves, 26 de marzo de 2009

TAREAS DE INVESTIGACIÓN EN EL AULA

Tarea 5



¿Qué nos aporta la investigación educativa?

Consideramos que la investigación educativa nos aporta una nueva visión sobre la enseñanza, una visión mucho más adaptada a las características de los alumnos y supone un modelo didáctico nuevo que busca la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje.


¿Cuál es su función?

Su función principal es conocer/identificar el o los problemas que se presentan, en este caso en el proceso de enseñanza-aprendizaje para, mediante la elaboración de unas pautas concretas poder solucionarlos.


¿Qué objetivos persigue?

Mejorar. Dicho de una forma más extensa pero acorde, pensamos que el principal objetivo de la investigación educativa es encontrar soluciones a los problemas relativos a la vida escolar para mejorar su calidad en lo referente a los alumnos y a los profesores.

Los alumnos como investigadores aprenden a aprender, por descubrimiento afianzan unos conocimientos de manera más eficiente y eficaz que con otros métodos educativos, como por ejemplo el aprendizaje memorístico.
Actualmente, numerosos estudios demuestran la calidad de este tipo de métodos en las aulas y la garantía de sus resultados.
Los profesores como investigadores buscan la manera idónea para llegar a todos y cada uno de los alumnos para que éstos consigan el máximo desarrollo posible en función de sus posibilidades, para ello buscan las actividades, los materiales, el lenguaje… adecuados a la situación particular del grupo-clase teniendo en cuenta el contexto socio-cultural en el que se hallan inmersos.


¿Qué desafíos plantea?

No es fácil ser un bueno investigador o convertir a los alumnos en buenos investigadores, para conseguirlo los profesores necesitan:

- Ser buenos observadores y reflexionadores.
- Deben de tener base científica adecuada que les permita tener unas nociones mínimas sobre métodos científicos, estrategias de recogida, interpretación, evaluación… de datos, características psicoevolutivas de los alumnos, conocer las actitudes pre-científicas de los niños, etc.
- Estar motivados y han de saber como motivar a sus alumnos y tener en cuenta sus intereses.
- Reciclarse continuamente, con cursos, conferencias, lecturas… y así ir perfeccionando su acción.
- Autoreflexionar sobre su propia labor y compartir su experiencia con otros profesionales.
- Ser buenos comunicadores y dejar espacio a los alumnos para que se comuniquen y expresen en clase.
- Buscar la objetividad.
- Ser un buen modelo para la clase y tener en cuenta sus características a la hora de investigar y sacar conclusiones.




Tarea 6

Método de investigación-acción

No entendemos la investigación-acción como una mera técnica o instrumento, sino como una metodología de investigación social que nos permite cuestionar los aspectos teórico-prácticos de nuestra profesión, a la vez que el papel que desempeñamos dentro de las dinámicas de reproducción y transformación del orden social existente

En este sentido, el proyecto de investigación-acción no se estructura en torno a un problema particular, sino que su objeto es el desarrollo integral del trabajo docente entendido como praxis, es decir, como práctica social y políticamente informada.

La investigación-acción se nos presenta como la metodología más adecuada para cuestionar, de una forma no parcelada, todos los ámbitos implicados en la práctica educativa. En un esfuerzo por clarificar la complejidad del trabajo docente, se ha avanzado una concepción en la que se distinguen distintos niveles de decisión implicados en el desarrollo de la praxis, ámbitos en los que los docentes tienen que ir tomando decisiones conscientes y reflexionadas.
— Decisiones metateóricas en torno a las relaciones teoría-práctica (eje epistemológico) y educación-sociedad (eje sociológico).
— Decisiones teóricas en torno a los saberes de aquellas disciplinas más directamente relacionadas con la práctica y que nos pueden ayudar a racionalizarla.
— Decisiones técnicas en torno a los distintos elementos (objetivos, contenidos, evaluación, medios, etc.) de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

La investigación-acción se concibe como una espiral en la que se suceden ciclos, en cada uno de los cuales se repiten, aunque a diferente nivel de desarrollo, una serie de momentos o fases. En nuestro caso, distinguimos cuatro momentos que son los que constituyen un ciclo básico: planificación, acción-observación, estudio, y reflexión.

Método de observación

Podemos considerar la observación -contemplación atenta de objetos fenómenos, situaciones, como el medio más antiguo de análisis de la realidad. A pesar de tal antigüedad, son muy incipientes aún los conocimientos que disponemos sobre la «observación» como método científico de análisis de la situación educativa.

Método idóneo para el estudio de los hechos en su contexto habitual.
Los estudios, por medio de observación, en la escuela suelen versar sobre cuatro grandes aspectos:

• análisis de contenidos y resultados de la enseñanza
• análisis de la interacción profesor/alumnos
• análisis de la interacción entre alumnos
• análisis de las competencias y evolución de los alumnos
Ventajas y desventajas del método investigación-acción

Algunas ventajas:

• Incrementa la autoestima profesional.
• Rompe el aislamiento docente: pese a la dinámica usual de frecuentes reuniones de docentes (C.C. Pedagógica, equipos docentes, reunión de claustro, reunión de ciclo o de departamento...), el verdadero trabajo de aula es con frecuencia un ámbito solitario. El método I-A predispone a compartir sistemáticamente los problemas, vivencias y experiencias, dotando además al docente de armas para mejorar su labor de aula. De hecho, se comprueba cómo los éxitos y fracasos derivados de los procesos de I-A son vividos por el profesorado de forma mucho más intensa que los resultados de investigaciones teóricas que de alguna forma le afecten.
• Refuerza la motivación, siendo un antídoto contra la apatía y la repetición.
• Permite a los docentes investigar sin necesidad de ser especialistas en un campo concreto, y mediante un método que valora ante todo la intuición, la experiencia previa y la praxis docente.
• Genera un profesorado reflexivo, que toma conciencia de los problema educativos de fondo (pese a prevalece un carácter práctico en la investigación).
• Constituye un camino de investigación muy abierto, en el que es el profesorado el que propone los campos que considera realmente necesarios para su investigación.
• Dota a la investigación de un carácter flexible, menos dogmático, y por tanto menos condicionado por a prioris.

Algunas desventajas:

• Se necesita una mayor práctica y un conocimiento más profundo.
• El enfrentarse a grupos en donde los demás profesores siguen aplicando el método autoritario, vertical, dogmático, esto crea una serie de conflictos entre los colegas, de tal forma que se requiere el conocimiento del método por los pares, aún cuando ellos no lo empleen.
• Implica un mayor esfuerzo, una mayor dedicación, sin seguridad de conseguir los resultados esperados con el método elegido.

Ventajas y desventajas del método observación

Algunas ventajas:

• Observación del comportamiento tal como se presenta normalmente. Se puede conocer mejor los patrones normales de comportamiento de los alumnos.

Algunas desventajas:

• Nunca se podrá tener un conocimiento tan extenso como trabajando con más profesores.
• No se reacciona contra la realidad que se vive. Sólo se observa, sin actuar, sin intentar cambiarla.




Tarea 7


Si como maestro de lengua extranjera decidieses convertirte en investigador dentro del aula, ¿qué método elegirías? ¿Por qué? ¿Cuál sería tu objetivo de investigación?

En un trabajo de investigación en el aula es clave una buena planificación del proceso que vamos a seguir. Cuanto mejor esté planificado, mejores resultados obtendremos. Una vez tengamos un proyecto completo y coherente, pasamos al proceso de recogida de datos, según los parámetros que hayamos establecido en nuestro proyecto. Para recoger los datos podemos recurrir a métodos como tomar notas en un diario de las observaciones realizadas. Y para ello también podemos recurrir a métodos como la grabación en audio y/o vídeo o las entrevistas.

En un aula de inglés de primaria nos encontramos con alumnos con un nivel de competencia en la lengua extranjera muy variable. Desde niños con un nivel muy alto para su edad como niños con un nivel casi nulo de inglés, con la correspondiente falta de motivación al no entender absolutamente nada en clase. Un posible objetivo de investigación podría ser el probar a trabajar en grupos en el que un líder con alto nivel de inglés se hace responsable de un grupo de alumnos de niveles variados. El resultado sería entregar un trabajo como por ejemplo una cartulina de información en inglés sobre los animales.

En este caso nuestro papel sería la observación directa de cada grupo. Debemos hacer hincapié en el hecho de que no se margine a ningún miembro del grupo debido a su bajo nivel de inglés. Cada uno puede colaborar con una cosa. El líder del grupo a seguro tiene una personalidad perfeccionista y el resultado final de la cartulina será bueno.

¿El objetivo? Que el grupo esté satisfecho con el trabajo realizado y sobre todo, la motivación para el inglés que recibirán los alumnos con peor nivel de inglés, que podemos observar en el rendimiento de la asignatura a partir de entonces.



Tarea 8

Investigación comentada:
“Autoconcepto y aprendizaje cooperativo”, de Antonio Miguel Pérez-Sánchez y Patricia Poveda-Serra (Universidad de Alicante), publicada en la revista de pedagogía Bordón volumen 60, número 3 (2008).


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Comentario:

Esta investigación llevada a cabo sobre un grupo de cincuenta alumnos y alumnas de primer curso de Enseñanza Secundaria Obligatoria (sobre doce años de edad) trata de demostrar mediante tests y un estudio estadístico minucioso la relación existente entre el método del aprendizaje cooperativo y sus beneficios sobre el autoconcepto escolar y relacional, con respecto al método de enseñanza clásico.

Para llevar a cabo la investigación se dividen los alumnos en dos grupos de forma homogénea, y se realiza un test que permita evaluar la equivalencia de ambos grupos. Un grupo será el de control que recibirá educación tradicional y el otro grupo será el experimental al que se le aplicarán métodos de aprendizaje cooperativo. También se evalúa el nivel de coeficiente intelectual para tratar de averiguar si tiene relación con el autoconcepto. Se realizan los pretest de autoconcepto que servirán para realizar el diferencial al final del estudio.

La puesta en práctica del plan se realizó durante el segundo trimestre escolar (de Enero a Abril) y en Mayo se realizaron los postest con lo que se concluye el trabajo de campo y se pasa a la evaluación de resultados.

En la evaluación se usan diversos métodos estadísticos comunes en la investigación y que sirven para cuantificar diferencias entre los datos pre y postest (t de student, análisis de varianza split-splot univariado, etc.).

Tras el análisis estadístico los resultados indican que el método de aprendizaje cooperativo ha resultado afectar positivamente al autoconcepto escolar, y aún más al autoconcepto relacional. El cociente intelectual de los alumnos no aparece como factor determinante en la variabilidad del autoconcepto.

Juicio crítico sobre la investigación:

La investigación realizada por el equipo de la universidad de Alicante es un buen ejemplo de investigación bien organizada y minuciosa, además está llevada a cabo directamente en el aula con alumnos reales. Se acerca mucho al concepto actual que circula en los círculos de la pedagogía de la investigación-acción, aunque en este caso el profesor es más herramienta de la investigación que investigador de primera línea, por lo que solo podemos hablar de acercamiento a la investigación-acción, no obstante este trabajo está estrechamente relacionado con los profesores y alumnos y además es de calidad.

A pesar de ser un trabajo minucioso hay un par de inconvenientes que resultan llamativos y que hacen perder algo de brillo al resultado final, primero y lo más importante es que entre grupo de control y grupo experimental existan profesores distintos, para conseguir unos resultados más fiables debería haber existido un único profesor que aplicase las dos metodologías a los dos grupos, ya que las diferencias que se pueden dar entre un profesor y otro pueden ser abismales, y no están cuantificadas en el estudio estadístico.

Otro inconveniente apreciable es que a la hora de aplicar al grupo experimental el método de aprendizaje cooperativo, se rigieron por un método concreto, pero no ocurre lo mismo con el grupo de control a que le aplica un “aprendizaje tradicional” tal y como lo entienda ese profesor en ese determinado momento, por lo tanto ese método tradicional cambiará cuando lo aplique otro profesor, y con eso también podrían cambiar los resultados de un nuevo estudio.

Por último la temporalización del trabajo de campo tal vez sea demasiado corta (solo tres meses) quizás habría sido mas interesante hacer el seguimiento durante el curso completo, aunque probablemente esto se deba más a un problemas de medios que de planificación.

Este tipo de estudios plantean respuestas a cuestiones que se dan en las aulas y nos permiten cuantificar y clarificar lo que solo se podía prever desde la intuición. La implicación de los profesores en la investigación de su propio campo les permite ampliar el campo de visión para la autocrítica y la mejora. El maestro investigador es un rol que habrá que potenciar para tratar de dar respuesta a los problemas de la educación.



Tarea 9

domingo, 8 de marzo de 2009

TAREA 4





El Inconsciente

En el perfil del estudiante inconsciente, englobamos a aquellos alumnos que no se dan cuenta de sus defectos y limitaciones respecto de alguna materia, en el caso del aprendizaje de una lengua extranjera son alumnos que creerán tener un nivel de conocimiento optimistamente superior al nivel que realmente tienen, llevándolos a cometer errores que en muchos casos no servirán para la mejora, ya que pasan inadvertidos para el sujeto, o simplemente no les prestará la atención necesaria para que los errores se conviertan en algo productivo.

En el caso de encontrarnos con alumnos que se pudieran englobar en este perfil, habrá que tratar sus problemas principales. Lo primero será tratar de que se den cuenta de que sí cometen errores, y que necesitan trabajar para resolverlos, para esto debemos ponerlos en situaciones donde su dominio de la lengua quede expuesto, lo mejor será la exposición oral y la conversación abierta en la que los interlocutores les llevarán a buscar la corrección necesaria para que se pueda establecer la comunicación de forma adecuada. En este tipo de situación el conocimiento real del inconsciente queda totalmente expuesto, y le resultará prácticamente imposible ignorarlo o negarlo.

Al alumno inconsciente habrá que animarle a que trate de localizar sus propios errores, y haga hincapié sobre ellos, para esto será vital que comprenda que todavía está muy lejos de alcanzar el dominio necesario de la materia, habrá que dejarle claro que los errores sirven para mejorar siempre que sean identificados y se trabaje sobre ellos adecuadamente.

La interacción será la clave del avance del alumno inconsciente, la interacción con otros sujetos no le permitirá creer o fingir que tiene desarrolladas por completo las aptitudes, la interacción será la herramienta que coloque el nivel del alumno exactamente donde le pertenezca, y le permitirá trabajar a partir de ese punto.


El Pobre Infeliz

En el grupo de los pobres infelices englobamos aquellos que tienen dificultades para aprender la materia y además carecen de la motivación necesaria para enfrentarse a ella. Afrontan el estudio porque se ven obligados a ello, pero si dejamos fuera las circunstancias que les obligan a realizar el esfuerzo, no tienen ni el más mínimo interés en lo que van a intentar aprender.

Estos alumnos tienen un serio problema, ya que si no consiguen cambiar la motivación que los impulsa a afrontar los retos, sus metas se pueden convertir en una labor titánica con un alto porcentaje de acabar en fracaso rotundo.

Si tratamos con este tipo de alumnos deberemos tratar de conseguir, sobre todo, que consigan motivarse a realizar la tarea por iniciativa propia, el aprendizaje de ciertas materias, como por ejemplo aprender una lengua extranjera, supone un esfuerzo inmenso, y para ciertos perfiles de alumno llegará a ser un esfuerzo que rozará lo desmesurado, pero tras realizar el esfuerzo los objetivos se verán cumplidos, antes o después el trabajo acabará siendo recompensado. Pero éste tipo de esfuerzo va a requerir iniciativa propia y auténtico deseo de conseguir las metas, de lo contrario la mayoría de los alumnos que inicien la tarea de conseguir sus objetivos acabarán abandonando, agotados, exhaustos, y con la sensación de que las metas estaban totalmente fuera de su alcance, aunque esto rara vez es cierto.

Al trabajar con estos alumnos tendremos que proporcionarles una visión completa de todas las ventajas que pueden aportarles los nuevos conocimientos, tendremos que hacerles entender que pueden conseguir alcanzar esas metas, y que sobre todo la obtención de esas metas no será en vano, sino que su esfuerzo se verá ampliamente recompensado incluso en aspectos que ni siquiera habían tenido en consideración.

Si los intentos de motivar a éstos alumnos fracasan, pocos conseguirán éxito en la tarea, y los que lo consigan pagarán un precio posiblemente demasiado alto.


El Lento

En este perfil el autor ha incluido tanto a los alumnos que tienen un ritmo de aprendizaje más lento como los que comienzan el estudio del inglés a una edad tardía. Sin embargo encuentro muchas diferencias entre los personajes que se presentan:

Gerardo: este perfil corresponde al tipo de alumno que tiene un ritmo de aprendizaje más lento. Se nos presenta como un alumno que no es capaz de aprender el vocabulario básico en el mismo periodo de tiempo que sus compañeros. En nuestra opinión esto se puede deber a dos causas principales:

Gerardo piensa que es más lento que sus compañeros y presenta una falta de confianza en si mismo y en sus posibilidades con respecto al aprendizaje de esta lengua.
El vocabulario que estaba aprendiendo no le servía en su campo y no le permitía establecer una comunicación, con lo que consideramos que ante esta situación veía el aprendizaje del inglés como algo muy lejano.

Nos hemos preguntado, ante este caso si realmente el fracaso de Gerardo se podría haber evitado y tras una reflexión elaboramos una serie de estrategias o pautas de intervención con este tipo de alumnos:

- Usar estrategias que ayuden a la motivación y a la automotivación. Debemos conseguir que este tipo de alumnos se sientan capaces de aprender a hablar inglés. Ésta es la base de la que deberíamos partir, porque la motivación en este caso, ya la tienen.

- Los métodos de enseñanza que se utiliza en clase no se ajustan a las necesidades de este perfil, por lo tanto habría que emplear uno específico, posiblemente más encaminado a la comunicación más que a la memorización de ciertas palabras con las que no puede practicar y que no le son tan útiles. Se debería de emplear una metodología mucho más dinámica, utilitaria y participativa.

- Hay muchos recursos que pueden contribuir a la mejora y en este caso el profesor no los ha sabido aprovechar, recursos como por ejemplo realizar dramatizaciones, role playing, crear grupos de debate y discusión, analizar canciones, ver películas y programas de televisión en inglés, realizar viajes al extranjero, leer prensa y literatura inglesa, recitar poemas… con estos recursos se propiciaría un ambiente mucho más distendido en el que se podría practicar el vocabulario que se va aprendiendo.

- Se ha de insistir a los alumnos en que realicen todo este tipo de acciones o dinámicos también fuera de las clases.



Vicente: Este caso es diferente al anterior. Vicente es un hombre que no ha aprendido inglés porque no le encontraba una utilidad en él, simplemente no lo necesitaba. Tenía un gran éxito que había cosechado en su país y no tenía ningún impedimento para seguir progresando. En el momento en el que percibe que este idioma se convierte en una limitación que le imposibilita prosperar a mayor nivel (fuera de su país), encuentra una gran motivación y utilidad para su aprendizaje y dominio.

La gran diferencia entre Gerardo y Vicente es que este segundo se siente capaz de aprender inglés, considera que con un gran esfuerzo y que con mucho trabajo personal podrá conseguirlo.

Por lo tanto las estrategias de intervención serán diferentes, principalmente Vicente necesita un guía que le proporcione las herramientas necesarias para conseguirlo, necesita saber que recursos ha de emplear: lecturas de periódicos, ver documentales, etc…


El Incansable

Son alumnos a los que hay que darles metas cada vez más grandes, porque se esfuerzan y no pararan hasta conseguir lo que se prepongan.

Hay que volverse un incansable profesor para saber explotar ese punto fuerte que es el tiempo y esfuerzo que dedica, mandarle más y más ejercicios y practicas para que vaya perfeccionando el Inglés poco a poco ya que es lo único que necesita, aprender las normas gramaticales, fonéticas, etc.

Dedicarle tiempo y aunque él ya lo sabe, expresarle que su actitud es admirable, y que cuando uno se esfuerza es probable llegar a conseguir lo que se desea.

Facilitarle la posibilidad de que practique el inglés, ya que hablara sin parar y poco a poco podrá ir mejorando los errores gramaticales o fonéticos, pero la práctica de intentar expresarse en otro idioma le vendrá muy bien para ir afianzando el idioma.

Estar siempre alerta para que según termine un libro o con un material ya tenerle preparado el siguiente para que no pierda ni un segundo.



El Agudo y Competente

Son alumnos que aprenden con tal facilidad y rapidez que no necesitarían siquiera profesor. Es gente capaz de aprender el idioma sólo de escucharlo a otros o de ver la televisión. Y a diferencia de los otros estudiantes podrán alcanzar la perfección del idioma ya que lo llevan en su cabeza.
Como profesor lo único que puedes hacer es maravillarte viendo como superan a todos los demás.
Lo mejor que puedes hacer es mostrarles todo lo que sabes, hasta la más minima cosa, porque no hay duda de que la aprenderán.
Pronunciar a la perfección para que pronuncien a la perfección, debes ser lo más duro contigo mismo como profesor para que ellos aprendan lo mejor de ti.


El Bestia

Este tipo de alumnos son bastante inteligentes y están acostumbrados a conseguir todo lo que quieren gracias a una mente ágil y brillante. Pero su gran problema es la falta de constancia y trabajo diario. Resuelven las situaciones de una forma rápida con mucho ingenio y poco trabajo. Esa falta de trabajo diario resulta ser el gran problema a resolver en estos casos para lograr con éxito aprender un idioma, en este caso el inglés. Normalmente nunca pasan de lograr un nivel medio de inglés.

Se precipitan a aprender el idioma como si entrara un elefante en una cacharrería, de una forma brusca, no planificada. Haciendo incursiones esporádicas y aparatosas, creyendo que amedrentando el idioma se van a hacer con él. Esta actitud de fuerza bruta y de una torpeza mental fingida es realmente una coraza que esconde una personalidad con una gran falta de seguridad. Normalmente no tienen paciencia para adquirir precisión ni agilidad con las estructuras más importantes. En situaciones donde tiene que demostrar sus capacidades comunicativas suelen salir del paso con grandes dotes de ingenio y gracia. Demostrando así ser una persona poco seria para llegar a su meta. Su gran problema es su falta de trabajo habitual por lo que raramente llegan a un buen nivel de inglés.

Para conseguir que estas personas adquieran un buen nivel deberán encontrar un profesor que sepa encauzarles en su formación. Tendrán que cambiar su actitud, que para algunas actividades resulta eficaz, pero no para adquirir una lengua y dar un giro de 180º puesto que el ingenio y la agudeza sólo ayudan en un 2%. La inteligencia ayuda en otro 20% y el restante tanto por ciento se reduce al esfuerzo personal. Su profesor, deberá administrarle bien unas tareas diarias. Primero sencillas y que apenas tardará 10 minutos en realizarlas para que vaya cogiendo confianza y un hábito de trabajo y estudio. Con el paso del tiempo las tareas serán más complejas y extensas y si el alumno se aplica en realizarlas logrará el aprendizaje del idioma. Tampoco deberá tener prisa por aprender el idioma, están acostumbrados a conseguir cosas a corto plazo pero en este caso sólo lo lograrán si son capaces de marcarse unas metas a largo plazo. La inmediatez aquí no da buenos resultados. La clave estará por tanto, en incidir en el esfuerzo personal con tareas diarias que con el tiempo se harán más difíciles y siempre supervisadas por el profesor.



El Metódico


Este alumno quiere conocer todas las reglas o normas del idioma antes de “soltarse”, el inglés como todos los idiomas tiene muchas excepciones, estas personas no se sueltan a la hora de hablar hasta que no tienen controlada la teoría, tienen miedo a ponerse en casos reales ( estos son los casos que importan, ya que el resto es teoría y la teoría no están importante como la práctica en la realidad a la hora de hablar un idioma )

Los metódicos llevan toda la vida estudiando la teoría y aun así siguen dando patadas al diccionario, siguen teniendo acento español 100%, intentan mejorar su teoría pero aun así siguen cometiendo errores. Aunque se les corrija 5000 veces. Ellos cada frase que dicen siempre hay dos o tres palabras mal dichas.

Yo para actuar con ellos lo que haría sería:
Proponerles muchas actividades en las que participarán en situaciones reales. Situaciones como una conversación en un restaurante, como pedir trabajo, aunque cometieran algún error decírselo pero sin darle mucha importancia. Que pierdan el miedo a equivocarse, que sepan salir de situaciones difíciles y complejas.

lunes, 2 de marzo de 2009

EXTRAS 2

Un nuevo vídeo ilustrativo sobre temas de Psicología de Educación. En este caso, sobre los experimentos de Pavlov. El vídeo es un poco antiguo y el volumen está un poco bajo, pero vale mucho la pena, es interesante.

viernes, 27 de febrero de 2009

AVISO

Por estar realizando pruebas con las plantillas, se perdió la encuesta de la parte izquierda del blog, así que hemos vuelto a colgarla pero lamentablemente se perdieron los votos realizados. Te agradeceríamos que volvieses a votar. Perdón por las molestias, gracias.

jueves, 26 de febrero de 2009

TAREA 3


Ejercicio

Lee las siguientes lecturas:

- Marchesi, A (2004) Qué será de nosotros, los malos alumnos. Alianza ensayo. Introducción y Capítulo 1 “Un problema vital”.

- El artículo ¿Dificultades de aprendizaje o dificultades de enseñanza? que se adjunta en esta tarea.

Tras leer y reflexionar estas lecturas, piensa en qué curso/nivel te gustaría impartir docencia. Considera por lo menos una forma en la que su clase se puede mostrar compleja y acelerada. ¿Cómo te enfrentarías a esa situación?.


¿En qué curso o nivel te gustaría impartir docencia?

Todos los niveles de la enseñanza conllevan retos propios que hay que afrontar, pero si nos centramos en las dificultades del aprendizaje, es probable que éstas estén menos acentuadas en los primeros cursos de la enseñanza (la etapa de infantil y los primeros cursos de primaria), ya que como norma general las dificultades de aprendizaje que no son tratadas adecuadamente tendrán una tendencia a ir aumentando y a generar otros problemas secundarios a las mismas. En los niveles superiores es posible que corregir un déficit formativo resulte prácticamente imposible.


Considera por lo menos una forma en la que tu clase se puede mostrar compleja y acelerada. ¿Cómo te enfrentarías a esa situación?

Seguramente cualquier clase de un colegio público a la que nos enfrentemos hoy en día resultará compleja y acelerada, siempre habrá algún inmigrante con barreras lingüísticas aun por superar, habrá algún retraso madurativo, alguna hiperactividad, en definitiva niños que necesiten un apoyo extra para conseguir las competencias básicas del currículo.
Nuestra actuación en éstos casos se compondrá de varios puntos:


- Identificar el problema, si es posible.
- Derivar los problemas que requieran de apoyos externos al especialista competente en la materia determinada (psicólogo escolar, pedagogía terapeutica, audición y lenguaje, etc.).
- Elaborar en colaboración con el equipo de orientación un currículo adaptado a las necesidades concretas que se van a dar en nuestra clase.
- Para los alumnos que no necesiten de apoyos externos, pero que tengan dificultades para seguir el ritmo de la clase, podemos elaborar algunas actividades de apoyo y refuerzo que les ayuden a alcanzar la dinámica del grupo.
- Tras la puesta en marcha de los planes elaborados para nuestra clase, realizaremos una evaluación que nos sirva para medir la eficacia de las medidas aplicadas, y nos sirvan para seguir mejorando la práctica educativa.

EXTRAS


Para ilustrar algunos aspectos relacionados con la Psicología de la Educación y para crear un blog más ameno que no esté totalmente saturado de texto, incluimos eventualmente algunos materiales en forma de extras que nos ayuden a ampliar nuestro conocimiento de la asignatura. Empezamos mostrando los controvertidos experimentos sobre el comportamiento agresivo de los niños, por el psicólogo Albert Bandura.





Albert Bandura (n. en Mundare, Canadá, 4 de diciembre de 1925) es un psicólogo ucraniano-canadiense de tendencia conductual-cognitiva, famoso por su trabajo sobre la teoría de aprendizaje social y su evolución al Sociocognitivismo, así como por la postulación de la categoría de autoeficacia. Se lo conoce particularmente por el experimento del muñeco Bobo sobre el comportamiento agresivo de los niños.

De los cientos de estudios de Bandura, un grupo de ellos destaca por encima de los demás: los estudios del muñeco bobo (un "muñeco bobo" o "tentetieso" es un juguete en forma de huevo con cierto peso en su base que hace que se tambalee cuando le pegamos. En aquella época llevaba al payaso “Bobo” de protagonista. Estos estudios, los realizó a partir de una película de uno de sus estudiantes, donde una joven estudiante solo pegaba a un muñeco bobo.

La joven pegaba al muñeco, gritando ¡“estúpidooooo”!. Le pegaba, se sentaba encima de él, le daba con un martillo y demás acciones gritando varias frases agresivas. Bandura les enseñó la película a un grupo de niños de guardería. Posteriormente se les dejó jugar. En el salón de juegos, por supuesto, había varios observadores con bolígrafos y carpetas, un "muñeco bobo" nuevo y algunos pequeños martillos.

Y vosotros podreis predecir lo que los observadores anotaron: un gran coro de niños golpeando a descaro al "muñeco bobo". Le pegaban gritando ¡”estúpidooooo!”, se sentaron sobre él, lo golpearon con los martillos, etc. En otras palabras, imitaron a la joven de la película y de una manera bastante precisa.

Esto podría parecer un experimento con poco de aportación en principio, pero consideremos por un momento que estos niños cambiaron su comportamiento ¡sin que hubiese inicialmente un refuerzo dirigido a explotar dicho comportamiento! Y aunque esto no parezca extraordinario para cualquier padre, maestro o un observador casual de niños, no encajaba muy bien con las teorías de aprendizaje conductuales estándares.

Bandura llamó al fenómeno aprendizaje por la observación o modelado, y su teoría usualmente se conoce como la Teoría social del aprendizaje.

Para seguir leyendo sobre el tema, visita el enlace a Wikipedia AQUÍ

martes, 24 de febrero de 2009

TAREA 2




CARTAS A UN MAESTRO



Beatriz Ocaña


Mi estimada Eulalia,

Te escribo esta carta para contarte que las cosas me van bien, después de todas las horas que pasaste ayudándome a elegir el camino que yo te dije que quería tomar; después de las horas que pasaste buscando información, orientándome; al final he cambiado radicalmente, en el último segundo algo en mí me hizo elegir “ser maestra”. Quizás, después de pasar tanto tiempo contigo, pensé que el mundo necesita más profesoras como tú, y aunque nunca me podré comparar contigo (ni quiero), sí eres un ejemplo para mí, lo has sido como alumna, como persona y lo serás como maestra.

Porque tú siempre eras un modelo a seguir en las clases: nos hacías comprender la vida, que todo lo que hacíamos debíamos hacerlo pensando en lo que realmente queríamos hacer en la vida, nos enseñaste a mirar al futuro y ver su importancia. Nos enseñaste que trabajar duro es lo único que nos puede hacer alcanzar nuestros sueños y hacernos sentir realizados, trabajando siempre al máximo, haciendo cualquier cosa lo mínima que fuera lo mejor que pudiéramos, porque nadie puede levantarte mejor que tú mismo si caes algún día, y todos caeremos.

Tú tenías esa mesura de saber hasta cuando darnos la mano, de conseguir ese “utópico” trato amigable entre profesor-alumno. Eras nuestra amiga, nos sentíamos a gusto de hablar de las cosas más informales contigo, pero siempre supiste poner el límite, aunque amiga y compañía deseada, eras esa persona a la que respetábamos por encima de todo, y ese respeto que nos infundías (que nada tenía que ver con el miedo sino con la admiración) nos hacía incluso actuar porque tú nos lo habías recomendado.

Tus clases se convirtieron en un lugar agradable, tanto que no sólo los que pasaban de ir a todas las clases, sino alumnos de otras clases se colaban a escucharte pasando divertidos momentos como la profesora de Lengua perpleja al ver que gente de su clase estaba allí y preguntar intrigada que hacían, recibiendo la respuesta tan natural: “Estamos con Eulalia, ¿qué pasa?”.

Sin recordar que lo que pasaba es que era tan difícil verlos en clase que verlos en su tiempo libre en clases que no les pertenecían era un golpe muy fuerte para sus profesores, aunque grato imagino.

Tú siempre convertías cualquier tema de conversación nuestro en debate, en enseñanza. Llevabas las conversaciones a tu terreno llenándonos de curiosidad, terminando todos buscando información sobre el tema y llevándola al día siguiente para seguir conversando contigo.

Un saludo, de una alumna que te admira





Daniel Valladolid


Querido Don José María,

Me acuerdo de aquellas tardes de verano, en las cuales nos dejabas disfrutar de horas y horas de patio, en dónde jugábamos al fútbol. También me gustaban mucho sus clases de Conocimiento del Medio, aunque nos exigías mucho, pero íbamos con muchas ganas a saber cosas de animales y plantas.

Lo malo eran las clases de Matemáticas, en dónde si fallabas iban y venían las collejas. Y como te contestáramos mal por darnos o dijéramos algo, encima una nota para mi familia y copiar mil veces “No gritaré en clase”. Porque la letra con sangre entra.

Lo que me gustaba era cuando tenías profesoras de prácticas que venían con ganas de aprender de usted y con ganas de enseñarnos nuevas cosas con sus nuevos métodos y no con los métodos del siglo pasado de Don José María.





Agata Krot

Querida Mari Paz,

Han pasado ya bastantes años desde la última vez que nos vimos, pero todavía recuerdo con mucho cariño tus clases. No era difícil atender en ellas, siempre nos mantenías intrigados a pesar de que la materia era bastante dura.

En muchas ocasiones nos preguntábamos como era posible que tuvieras respuestas para todo y lo supieras todo, ni siquiera necesitabas un libro de texto para consultar, tenías las cosas claras y todos lo sabíamos.

¿Recuerdas cuando te preguntamos cómo conseguías mantenernos así? Cuando en las demás clases teníamos fama de “bichejos-habladores”, Tu respuesta fue: “os observo”. Todos pensamos qué cómo era posible que con simples miradas tus clases nunca fueran monótonas… Decías que era muy importante fijarse en la expresión corporal de las personas, porque a veces una mirada o un gesto podían esconder sentimientos, emociones o pensamientos que en silencio gritaban a voces… y así era, cuando alguien comenzaba a agitar su lápiz o dejaba perdida su mirada en el infinito durante tu exposición, nos sorprendáis con algún ejemplo sorprendente que nos dejaba asombrados y muertos de ganas de conocer su porqué.
Cuando alguien por lo que sea venía más triste a clase, entre diálogo y diálogo siempre recibía una sonrisa casi escondida que sólo le llegaba a él y le ayudaba a sentirse mejor.

Sentíamos que nos conocías, que no importaba como éramos, que nunca juzgarías nuestros aspectos negativos… no había juicios en tu clase.
Estabas para enseñarnos un montón de cosas interesantes, para ayudarnos, para entendernos, escucharnos…

Por último quería decirte que en aquel momento no me paré en pensar lo mucho que influirías en mi futuro, sin embargo aquí estoy redactando a través de esta carta mi “ideal de profesor” usándote como modelo e intentando seguir tus pasos.

Por todo eso, te dedico el más humilde GRACIAS.




Carlos Amor


Querido Don Julián,

Varios años después de haber recibido las clases de ciencias naturales que impartió usted a lo largo de mi B.U.P., me encuentro en la situación de estar formándome para ser maestro. Y en mi búsqueda de modelos y referentes a los que tratar de seguir, usted es una de las primeras personas que me vienen a la mente.

Cuando reflexiono sobre los tipos de maestro que puedo considerar como válidos, usted es el tipo que creo que yo podría llegar a ser. Usted era el tipo de profesor que imponía respeto, apenas necesitaba levantar excesivamente la voz o imponer castigos para imponerse a la clase. Solo su presencia y el tono de voz serio que mantenía en clase desde el primer día de curso conseguía mantener el orden y poder impartir la clase de forma ordenada.

Por otro lado la forma de dar la asignatura era amena, la hacía interesante y nos presentaba retos que captaban nuestra atención. Motivaban sus vastos conocimientos de la materia que nos permitían preguntarle dudas y curiosidades que tal vez estaban fuera del temario del curso, pero que difícilmente quedaban sin respuesta.
Si algún día llego a dar clases me gustaría poder hacerlas de una forma parecida a como lo hacía usted, aunque por supuesto a mi manera.





Pilar Pastor


Tras años sin saber de mí le envío esta carta en calidad de antigua alumna suya. Fue hace muchos años, tantos que no recordará. Usted me dio 3º de EGB y yo era una tímida niña que pasaba inadvertida. Buena estudiante, aplicada y todo lo que un profesor desea para demostrarse a sí mismo lo buen profesor que era cuando realmente nunca me lo pareció. Nunca tuvo que mandarme callar porque en cuanto entraba por la puerta tenía que tragar saliva y serenar mis nervios de lo asustada que estaba. Además el resto de mis compañeros me servían de ejemplo de lo que me podía pasar si hablaba en clase: sufría viéndolos castigados contra la pared durante horas. Cómo los humillaba cuando alguno de mis compañeros no se sabía la lección diciéndole todo tipo de lindeces como que su futuro estaba en barrer las calles de nuestra ciudad. Cómo el día que teníamos gimnasia no me atrevía a desayunar por miedo a vomitarlo todo durante la clase. Mis nervios en el estómago eran enormes. El miedo a fallar o a no entender bien lo que teníamos que hacer impedía todavía más a concentrarme y los insultos que recibí fueron continuos. Si no recuerda alguno yo lo haré por usted: “Corres como un pato mareao”. Ese era muy común. Aunque pensándolo bien usted era muy democrática y no sólo me insultaba y humillaba a mí sino a todo el que se pusiera por delante.

Yo jamás entendía cómo cuando iba mi madre a hablar con usted, le oía perfectamente, porque yo estaba delante, lo buena estudiante que era, “que no daba guerra”, claro sinónimo de que era una alumna ejemplar. Pero realmente era el miedo lo que me bloqueaba y me impedía ser yo misma. Aunque probablemente usted lo llame disciplina de clase.
Me llamaba la atención que esos halagos nunca los emitía en clase donde todo eran reproches y castigos. Consiguiendo que mi autoestima estuviera por los suelos.

Con los años descubrí que ese año fue especialmente duro para usted porque tenía un hijo de corta edad con un serio problema de salud. Probablemente esa tensión permanente que transmitía en las clases se debiera a ello. Pero, sinceramente creo, que si realmente se preocupase por sus alumnos en motivarles, enseñarles y desarrollar sus habilidades de tan corta edad, hasta en esa dramática situación de su vida usted habría sabido controlarse.

Yo era una niña muy imaginativa y cuando jugaba a ser mayor deseaba ser profesora y mis muñecas que eran mis alumnas tan calladas y tan ejemplares como yo misma. Me servían para descargar mi ansiedad y como usted, también las castigaba, las insultaba y pegaba, con capones o con tirones del pelo como usted me enseñó. Mi Madre y mis hermanos tuvieron que explicarme que eso no lo podía hacer una profesora, pero entonces, ¿porqué la mía sí lo hacía?.

Con 8 años es muy difícil recordar detalles de la vida cotidiana y quizás sus clases me han servido para desarrollar una buena memoria porque recuerdo aquel curso con bastante nitidez. Recuerdo miedo a hablar en clase, a fallar en alguna pregunta de clase, a no saltar el potro en gimnasia. Recuerdo nervios en el estómago antes de entrar a clase y mucho alivio al salir. Recuerdo sentir pena por mis compañeros que eran castigados, pegados y humillados porque yo podía ser una de ellos.

Quizás esta no es la carta que una profesora espera jamás de un alumno. Pero gracias a verdaderos profesores que he tenido en mi vida con el paso del tiempo, he sido capaz de ser yo misma, de quitarme el miedo al castigo y a subir mi autoestima con preguntas y dudas al profesor, pero claro, a un verdadero profesor me refiero…..

Su alumna, Pilar.





Santi Rodríguez

Querida Dulce,

A pesar de los años transcurridos, aún recuerdo sus clases. Tenía mucho sentido del humor y nos hacía las clases alegres y divertidas. A menudo aprendíamos por medio de juegos.

Llegamos a participar en un concurso nacional de Educación Vial y realizamos muchas actividades extraescolares sobre el tema con las que aprendimos y nos divertimos mucho.

Se preocupaba tanto por los que iban bien en clase como con los que tenían problemas para aprender. No dejaba de lado a nadie.

Por eso y otras muchas cosas, sabemos que los profesores que educan con dedicación, motivación, interés y sentido del humor (aparte de otros valores positivos) dejan huella entre sus alumnos. Por tanto, me gustaría llegar a ser un profesor tan bueno como lo fuiste tú.


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RESPUESTAS DEL GRUPO KLEKS

1. Reflexión sobre la carta de Margaret Metzger:

Tras leer la carta de Margaret Metzger podemos deducir que para ella lo que hace a un buen docente es la capacidad que tiene para enseñar a aprender a aprender a los alumnos, es decir a hacerles dueños de su aprendizaje. Otro de los aspectos que menciona propios de los buenos maestros es la profunda dedicación de éstos y el hecho de que se involucren en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pensamos que todos estos aspectos estaban en la profesora a la que dedicamos nuestras cartas. Consideramos que estaba pendiente de nosotros para que jamás perdiésemos la motivación y el interés y que quisiésemos aprender, ese es el requisito indispensable para que el aprendizaje se produzca. Mantener esa motivación en nosotros incrementaba nuestras ganas de querer aprender.

El hecho de observarnos constantemente, mirarnos, crear materiales para nosotros (no teníamos libro de texto), manifiesta la dedicación de la que habla Margaret… ya que para ella el buscar materiales extra suponía un esfuerzo que estaba dispuesta a hacer porque sabía que tendría un bien resultado y finalmente los consejos que propone para conseguir una enseñanza efectiva: compromiso e involucración social, tener un lugar especial para trabajar, no propiciar rumores y rodearse de personas que tengan un buen sentido de humor son consejos que nos sirven a todos, no sólo a los profesionales de la enseñanza sino a cualquier persona sea cual sea su cargo.



2. ¿Cuáles crees que son las características de los buenos y los malos maestros?

En nuestra opinión los buenos maestros han de tener una serie de características personales y profesionales específicas:

Son muchas y muy diversas, citaremos las que consideramos más importantes:

- Tener un equilibrio emocional
- Mostrar una actitud positiva y de respeto.
- Actuar de forma individual con cada alumno partiendo de sus características y necesidades concretas, respetando los diferentes ritmos de aprendizaje.
- Tener buen sentido de humor
- Estar motivados a la enseñanza
- Ser un buen dialogador y comunicador
- Tener iniciativa
- Saber y querer trabajar en equipo
- Tener capacidad de empatía
- Ser tolerante
- Ser capaces de crear un clima de confianza y seguridad en el aula en el que se propicie la participación activa de los alumnos.
- Creer en el progreso, en que se puede mejorar en todo y querer prepararse debidamente a ello.
- Ser buen observador.
- Debe realizar constantes reflexiones e investigaciones en el aula con el fin de incrementar la calidad de la enseñanza.
- Manejar diferentes estrategias y métodos: de comunicación, de manejo de aula, de aprendizaje, etc.
- Conocer los contenidos de la asignatura, saber exponerlos.
- Preparar actividades que realmente persigan los objetivos propuestos.
- Permanecer en una formación continua,
- Buscar nuevas formas eficaces de trabajar
- Saber adaptar los contenidos a las actividades
- Saber motivar y automotivar a los alumnos para que aprendan a aprender.
- Conocer las rutinas escolares y las actitudes típicas y atípicas de los alumnos ante determinadas situaciones sociales.
- Tener en cuenta a otros profesionales e instituciones y acudir a ellas en el caso de que fuera necesario.

En cambio consideramos que los malos maestros carecen de muchas de las características anteriormente expuestas.


3. ¿Qué características de ambos perfiles podemos tener en cuenta para una enseñanza efectiva?

Evidentemente todas las consideradas positivas puesto que un buen profesor será capaz de incrementar la calidad de la enseñanza. Aquí hemos de mencionar también la importancia de la familia, del contexto y del centro educativo en el proceso de enseñanza aprendizaje. Todos esos factores han de converger para una verdadera enseñanza efectiva.

Las características del buen profesor (ser un buen dialogador, colaborar con otras instituciones, trabajar en equipo…), favorecen esa convergencia ya que influyen en la relación que se establece con los otros factores. Y una buena relación es la garantía absoluta para el éxito.


4. Si le preguntásemos a un niño sobre su maestro preferido, ¿qué cualidades crees que destacaría de él? ¿Recuerdas tú las mismas de algún maestro?

Pensamos que los niños se fijarían más en aspectos emocionales tales como que sea divertido, graciosos, que les trate bien y les haga sentirse únicos, “especiales y capaces de”, que les ayude… pero también que proponga unas actividades interesantes para que sus clases no sean aburridas, que sea justo y que no tenga alumnos favoritos (nombrar diferentes responsables de la clase o ayudantes, que nos siempre pregunte a los mismos, etc.).

En nuestra opinión, creemos que todos nosotros queríamos un profesor así, no todos conseguían serlo, o no en todos los momentos del día, en algunas clases, como por ejemplo en la clase de inglés nos lo pasábamos muy bien, hacíamos dramatizaciones, cantábamos… esta era la forma en la que aprendíamos… pero esa misma profesora en clase de lengua cambiaba completamente, abríamos los libros de texto y no había cabida para canciones o dramatizaciones. Nuestro “buen profesor” no lo era siempre, aún así esperábamos ansiosos sus clases.